¿La joyería es un arte?

Desde que se dio inicio a la joyería como una actividad creadora, se ha entendido que se trata de aquella pieza que de forma usual ha sido realizada en algún tipo de metal y piedras preciosas o semipreciosas, pero que además será usada por una persona con fines decorativos. ¿Podríamos entonces decir que la joyería es un arte?

En líneas generales, la joyería ha sido considerada siempre como un arte menor. Pero, a estas pequeñas obras se les caracteriza por llevar una amplia trayectoria en el transcurso de la historia de la humanidad, por lo que han llegado a ser creaciones merecedoras de considerarse arte en mayúsculas, asegura Rosa Tous quien es una mujer que lleva años de trayectoria en el mundo de la joyería con su marca de Joyas Tous.

A través de la historia se puede observar que el valor que se le ha concedido a las joyas va más allá de lo puramente estético. Estas, podrían significar desde un símbolo de alguna familia, hasta conyugal o genéricamente afectivo.

Por esta razón, la joyería debe ser considerada un arte de amplia gama, con la cual el artista se dedica a fusionar distintos tipos de técnicas con las que puede lograr interesantes resultados, creando joyas a través de un lenguaje que es totalmente personal.

En la actualidad, la joyería ha cruzado el límite que existia entre el arte y el diseño, para desarrollar una conexión entre las artes visuales y la vida cotidiana por medio de la combinación de materiales, la originalidad, y la mezcla de diseños. Es así como los artistas han logrado convertir sus joyas en un lenguaje para artes visuales, pues tienen por objeto transmitir mensajes mediante algo que percibimos mediante la vista. 

Las joyas de autor son verdaderas obras de arte

Cuando se hace referencia a una joya de autor, hablamos de diseños que son especiales y artesanales, pero además de exclusividad, cosa que se contrapone con las grandes producciones industriales. A continuación, se mencionan varios artistas de la joyería que son una expresión viva del arte. 

Paola Q: es una artista de origen colombiano, que se radica en Barcelona, quien diseña con una personalidad como hasta ahora nadie lo ha hecho. El arte se ve correr por su sangre, ya que desciende de dos genios italianos del siglo XIX, el arquitecto Pietro Cantini y el escultor Cesare Sighinolfi. Es una artista formada duro y simultáneamente en administración empresarial, pintura y joyería.

En la actualidad sus colecciones son conocidas en Mónaco, Roma, Madrid, Milán, ya que cuentan con una simplicidad elegante, originalidad y excelente calidad. Cada una de sus piezas se encuentra elaborada a mano, mediante la técnica carving-up, imprimiendo cada diseño en las piedras preciosas que forman parte de cada diseño. 

Miriam de Ungría: sus diseños se encuentran adaptados pensando en sus exclusivos clientes, para ajustarse a los nuevos tiempos, sin dejar a un lado su esencia. Cada pieza es un objeto especial con la que se intenta transmitir al público el trabajo y la dedicación que conlleva cada una de sus joyas. Las joyas de Miriam de Ungría transmiten emociones, pues a fin de cuenta de eso se trata la vida. 

Rocío Porres Domecq: Por medio de sus joyas-escultura en bronce, la artista nos presenta una apología artística de la naturaleza. Mediante piezas artesanales ha alcanzado la clave para un estilismo rotundo. Es una marca que nace en 2001 mediante una iniciativa con la que se buscaba crear joyas que tuvieran un estilo único. Es así, como se juntan modernidad y tradición para abrir paso a esta firma con sello propio cargada de autenticidad. 

OSB Vintage: es una marca que se ocupa de recuperar la moda de hace más de veinte años para poder ser vivida y disfrutada actualmente. Vintage, diseño y moda vienen a unirse de la mano de grandes firmas como Givenchy, Courregès o Versace. Es una marca que nos ofrece una amplia colección al más puro estilo victoriano, cargada con connotaciones de actualidad.

Catalina D´Anglade: la firma de Catalina Márquez, nace con la idea de desarrollar proyectos en los que el arte sea su protagonista. Para su última colección se inspiró en el famoso skyline de Nueva York. La autora ha afirmado que seleccionó esta transitada localidad debido a que es «una ciudad llena de oportunidades y arte, una ciudad admirada y deseada por todos y sobre todo con mucha personalidad».